Un misterio que atrae a muchas personas. Una gruta cuyas rocas son tocadas por decenas de millones de peregrinos.
En Lourdes convergen todas las fragilidades, todas las polémicas. Es un refugio para creyentes y no creyentes.
Después de más de 160 años Lourdes sigue siendo una fuente de esperanza.
¿Por qué?, ¿Qué les atrae?, ¿Qué hay detrás de todo esto?
Los directores franceses Thierry Demaizière y Alban Teurlai, han ido más allá de la fe y nos presentan “Lourdes” como un lugar de interés antropológico que visitan cada año millones de personas.
La gruta de Lourdes es tocada por decenas de millones de personas que han dejado impregnada la huella de sus sueños, de sus esperanzas y de sus penas.
A Lourdes llegan los frágiles, los pobres. Este templo es un refugio para los peregrinos que se desnudan, en el sentido literal de la palabra, cuando se meten en las piscinas cuyas aguas son consideradas por muchos de ellos como milagrosas.
Los directores han ido más allá de la fe, han filmado Lourdes como un lugar de interés antropológico en el que acontecen historias conmovedoras, porqué no llenas de fe.